La ministra de Agricultura oculta datos


La ministra Isabel García Tejerina tuvo que explicar el pasado miércoles en el Congreso de los diputados la posición del Ministerio de Agricultura respecto a los niveles de tóxicos de cadmio en fertilizantes que se deben fijar en el reglamento de la Unión Europea que armonice los límites en todos los Estados miembros.

García Tejerina tuvo que aclarar también por qué su departamento se ha posicionado por mantener unos límites altos de cadmio en contra de la Comisión Europea, del Parlamento Europeo y hasta de los eurodiputados españoles del PP; la misma posición que tiene el sector industrial liderado por Fertiberia, la empresa en la que trabajó la política antes de ser ministra, y que se juega millones de euros en este reglamento.

La intervención de Isabel García Tejerina el pasado miércoles en el Congreso y el propio comunicado del Ministerio de Agricultura se encuentra trufado de mentiras y medias verdades para justificar la posición menos medioambientalista, que además, en un documento de trabajo desvelado por eldiario.es llegó a reconocer que defiende esta postura para salvar a la industria española de fertilizantes.

Estas son algunas de las afirmaciones de García Tejerina y su ajuste a la realidad:

“Compartimos posición en la UE con Francia, Italia y Reino Unido”. No es cierto. La posición dura de España por defender unos niveles altos de cadmio en fertilizantes y no una reducción paulatina solo coincide con la de Reino Unido -también con Polonia- pero no con Francia e Italia. La última posición oficial de Italia propone fijar unos límites de cadmio en fertilizantes en los próximos cinco años de 60 mg/kg y Francia directamente se ha alineado con la Comisión Europea y su propuesta de llegar a 20 mg/kg en doce años. España quiere un máximo de 75 mg/kg fijo sin ninguna bajada más.

“La posición de España está avalada por la Comisión de Agricultura del Parlamento Europea”. Directamente erróneo y acreditado por varios eurodiputados que participaron en las votaciones. La Comisión de Agricultura del Europarlamento no tenía competencias en la fijación de los límites del cadmio porque era competencia exclusiva de la Comisión de Medio Ambiente y Salud Pública, que votó reducir los límites a mg/kg pero en un plazo de 8 años, y no de 16 como se acabó votando en el Pleno del Parlamento Europeo de octubre de 2017.

“España defiende la misma posición desde 2009, antes de que Isabel García Tejerina llegara al Ministerio”. En un intento por defender que la postura que defiende a la industria es un tema de Estado y salpicar al PSOE, que en 2009 estaba en el Gobierno, también da una información a medias. La propuesta de reglamento española se publicó en marzo de 2016, siendo la primera vez que se plantaban a nivel europeo límites de cadmio en fertilizantes.

“La posición de España viene avalada por los más rigurosos informes científicos”. Como en tos los casos complejos de legislación europea el choque de informes y contrainformes condiciona en buena medida el debate. La ministra García Tejerina mencionó en defensa de sus tesis el de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aecosan) y el INIA, pero no dijo nada de los realizados sobre el tema por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, ni de la francesa, ni tampoco de los aportados por la Comisión Europea, todos advirtiendo de que los altos niveles de cadmio en el suelo perjudican a la salud.

“La posición de España está respaldada por la Comisión Europea”. Es evidente que esta afirmación es falsa, porque la Comisión Europea quiere reducir los límites de cadmio hasta los 20 mg/kg en los próximos 12 años. España quiere que el límite máximo sea de 75 mg/kg sine die.

“Su postura -en referencia a la opción más medioambientalista de Podemos- llevaría a un monopolio a nivel global del fosfato”. Esta afirmación también es, como menos, incorrecta y tendenciosa. En estos momentos en Europa existe un monopolio de facto de Marruecos en la venta de la roca de fosfato para fertilizantes, más contaminante que el de otros proveedores. De hecho, es el mercado donde tiene intereses económicos Fertiberia.

La principal preocupación del sector es tener que cambiar de proveedor, sobre todo a Rusia porque no se fían de que les pueda disparar los precios, pero también hay otras fuentes importantes de la materia prima como Finlandia (único de la UE con minas), Canadá o Sudáfrica. La realidad es que Marruecos, junto a China, es el que fija los precios a nivel mundial.

Es más, en su evaluación de impacto de la propuesta, la Comisión Europea concluye que la imposición de límites de cadmio fomentaría una mayor competencia en el mercado.

“La norma afectará al bolsillo de los agricultores españoles”. También un argumento difícil de defender, pero que apela a los sentimientos de un sector muy bien considerado en España, el de los agricultores. La propia Comisión Europea concluye que en el peor de los casos el impacto económico en costes para los agricultores sería del 1 %.

Aquí también es necesario precisar que no es lo mismo la producción que la venta de fertilizantes que realizan los agricultores. En España el 75 % de la producción la realiza Fertiberia -el 100 por 100 en Portugal- pero solo tiene un 33 % de la cuota de mercado. Los agricultores españoles podrían seguir optando por una amplia gama de marcas y productores europeos. 

Sin duda, los más perjudicados por un reglamento europeo estricto con el cadmio son la industria española y europea, que debería realizar una reconversión para reducir los niveles de este metal pesado en la roca fosfatada o buscar nuevos proveedores en el mundo. Una industria de la que viene la ministra Isabel García Tejerina.


Cadmio (#MILENIO @NoticiasNavarra)
2018-02-27

Se me olvidaba colocar la columna del lunes 26 de febrero de 2018. MILENIO, Diario de Noticias.

No existe mucho cadmio en el mundo, apenas una parte en diez millones en la corteza terrestre. Existe por ejemplo en fosfatos que se usan como fertilizantes para la agricultura, luego asimilados por las plantas. Por eso, los vegetarianos reciben más cadmio, y también los fumadores, ya puestos. Lo malo es que el cadmio es tóxico para el ser humano, como otros metales pesados. Daños en el hígado, disfunciones renales e incluso algunos tipos de cáncer. Dicen los estudios avalados por la Unión Europea que el cadmio que nos llega al cuerpo está en el límite razonable para que no pase nada raro. ¿Se puede hacer algo? Como sin hacer nada ya tenemos una cantidad de cadmio en el cuerpo que sería bueno no aumentar, las recomendaciones europeas apuntan a métodos para que esta dosis disminuya. Por criterios de precaución, de esos que a menudo dictan las normativas.

Para disminuir el cadmio en las plantas y animales que comemos, lo mejor es actuar sobre los fertilizantes: hay que emplear fosfatos con menos cadmio. Parece lógico, pero esta cuestión es la que genera un problema: una parte importante del fosfato llega a Europa desde África, del Sáhara Occidental. ¿A que han oído hablar de Bu Craá, aquellas minas que incitaron a Marruecos a la invasión de lo que había sido colonia española (precisamente para usar esas minas)? Lo que pasa es que esos fosfatos tienen demasiado cadmio. Y habrá que usar otros, de Finlandia y Rusia, por ejemplo. Y eso pone un problema a la empresa de fertilizantes para la que trabajaba la ministra actual de agricultura antes de su actual empleo. Y principalmente por eso España se opone a la nueva regulación, aunque quizá alguien debería usar un criterio de precaución contra corruptelas como esta. Claro que en eso hay que reconocer que nuestro gobierno actual es todo un experto.

PS. Un artículo de prensa sobre el tema: La ministra Tejerina usó datos falsos para defender en el Congreso los altos niveles de tóxicos en fertilizantes. En ElDiario.es.

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